Nuevas formas de evaluar proyectos innovadores (y 2)

La evaluación de proyectos innovadores tiene una gran trascendencia en la forma de hacer políticas de innovación. En el artículo anterior de esta comunidad WORK  (1) hemos descartado los métodos financieros de evaluación porque parten de una estimación,  la mayoría de las veces  un autoengaño,  que siempre oscurece el discernimiento de los evaluadores de proyectos cualquiera quien sea que realice esa función. En definitiva, no existe objetividad y se actúa con reglas de compensación: si se estima cien lo que se toma por cierto es la mitad de lo estimado.

Para innovar en los métodos de evaluación podríamos  imitar los métodos de los mercados de opciones financieros y seguir su ejemplo ya que lo que busca un inversor siempre es un balance de resultado positivo entre varias opciones de inversión de distinto riesgo. En nuestro caso  seguridad significa que procuramos acertar en el conjunto. No poner dinero en proyectos sin retorno,  invertir en los más rentables. Buscamos fiabilidad y fiable es todo aquello que cumple lo prometido.

Si queremos unir rentabilidad – fiabilidad tenemos que introducir en la evaluación dos mecanismos nuevos: las opciones y los tramos. Pedir opciones a un proyecto significa que vamos a primar la seguridad en un contexto de alta incertidumbre.  No es una  contradicción sino que en condiciones de incertidumbre lo más seguro es tener opciones, alternativas. La seguridad  es mayor relativamente  cuando existen alternativas y no solo un camino único para alcanzar objetivos. La seguridad crece si en el árbol de decisión existen varios caminos para llegar al final, si se plantean varias formas de alcanzar resultados. Primaremos entonces los proyectos que planteen  opciones para hacer negocios.  Así  que una manera de evaluar proyectos en primera instancia será apostando por los que  marquen un árbol de opciones de negocio con sus retornos y probabilidades de éxito asociadas, y no un camino único.

El segundo mecanismo es arbitrar las decisiones de financiación siguiendo un proceso en puertas o tramos como hacen los “business angels” o inversores de  “start-up”. Los proyectos plantean un árbol de opciones y este árbol a su vez está dividido en tramos que tienen asociados unos determinados objetivos de coste – beneficio. Conseguir los objetivos en cada tramo es la llave para financiar el siguiente tramo. De forma automática si un proyecto ejecuta sus opciones y llega a los objetivos de un tramo, tendría “derecho” a ser financiado en el siguiente. De esta forma se limitan las pérdidas,  se liberan recursos para los proyectos que siguen adelante, destina recursos proporcionados a cada fase y evita, en  buena medida,  la subjetividad de las evaluaciones. Es un procedimiento que deja que los proyectos compitan entre si y evitan la subjetividad del evaluador.

Nuestro futuro depende de muchos de estos proyectos  y debemos evitar  que la incertidumbre propia de los mismos nos lleve a financiar un poquito todos los proyectos lo que es sin duda es la peor manera de ser inteligentes y promocionar nuevas actividades empresariales.

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